A veces ocurre que tomo una fotografía sin ningún fin, pero lo hago sintiendo unas emociones o un estado de ánimo que caracteriza ese instante.

Lo que queda son pedazos de imágenes sin importancia que parecían inconexas, pero que al ponerlas a conversar acabaron descubriéndome cosas.

Cosas sobre cosas, o cosas sobre yo misma.
Cosas como el miedo en los principios o los precipicios.