A través de la convocatoria de Lavapiés C.A.L.L.E para la que fuimos seleccionadas, realizamos un proyecto de arte urbano en un bar del barrio de Lavapiés. Para ello decidimos basarnos en el planteamiento en los conocidos banderines tibetanos de colores, que a menudo adornan ventanas y balcones de muchas casas de nuestra ciudad. El origen de este elemento puede situarse en el Bön, una de las tradiciones que existen en el Tibet dese antes de la llegada del budismo. Los seguidores del Bön colgaban banderines de color blanco, amarillo, rojo, azul y verde, en representación de los cinco elementos, agua, tierra, fuego, espacio y aire, a modo de protección.

Cuando el budismo llegó al Tibet, reinterpretaron estos banderines dándoles un nuevo significado, introdujeron sus propias iconografías y comenzaron a colgarlos de lugares muy altos, donde el viento las rozara para que éste, purificándolos se llevara consigo las bendiciones y los buenos deseos escritos en ellas. Esta costumbre ha llegado hasta occidente, y muchos son los balcones y ventanas que se adornan en las ciudades con estos objetos decorativos. Su mera visión anima, y aún sin comprender su profunda espiritualidad, son capaces de transmitir buenas vibraciones que de alguna manera nos hacen percibir el mundo con mayor positividad.

De este modo, nuestra intención radicó en reinterpretar el significado de los banderines, que ha ido cambiando a lo largo de la historia y en función de los diferentes contextos. Elegimos para ello el color azul para su materialización, por ser, para nosotras, el color que nos transmite el barrio. Ya que se trata del color del océano, que une a los diferentes continentes, el color del agua, que fluye, igual que los habitantes de Lavapiés, que se mezclan entre sí. El color del cielo, bajo el que todos coexistimos.

A modo de amuleto, de talismán, decoramos un rincón del barrio, en concreto la fachada y el interior del bar Alabanda. Para ello, estampamos sobre los retales de tela diferentes motivos, utilizando plantas de la zona y de los parques, fotografías antiguas, y otros objetos que nos transmiten la esencia del barrio, y que simbolicen los buenos augurios que deseamos a los habitantes del presente y del futuro de Lavapiés. Utilizamos la técnica de la cianotipia, un proceso analógico antiguo que da como resultado copias en color azul.